Un poco de día
No estoy seguro de qué me van a deparar las teclas en este momento, no creo que muy lejos. Los sonidos que envuelven mi existencia en este momento son tan monótonos como mi archiconocida biblioteca de iTunes, que reproduce y reproduce sin parar temas conocidos en demasía. A veces, en el pasillo, suenan tacones, a veces es la mujer de Álvarez Cascos y otras veces es Álvarez Cascos. Si miro a la izquierda me doy cuenta de que existen los árboles, el sol, las sombras y el viento, mudos y discretos, susurrando su presencia sin ningún ánimo de perturbarme. La ciudad resuena pero yo no la oigo más allá de lo que quiera imaginar en mi cabeza, que a veces es más de lo que resuena, en realidad. Si miro a la derecha veo negocios, ordenadores, luces, teléfonos móviles y gente más o menos habitual.
No estoy seguro de por qué me he levantado hoy y he tomado el camino del trabajo, montado en un sentimiento de inercia propio de esta época del año, tan montaña rusa. El camino ha sido el mismo de siempre, sin variaciones, lleno de zombies que detestan ir donde van, pero que van, como voy yo, obligados por la forma que tenemos los humanos de caminar hacia la muerte, sin remisión, día tras día.
Dije adios a la enana y me quedé con su imagen en mi retina, mirándome con esa cara que parece de tristeza pero que sólo es su cara, más allá de las ganas que yo tenga de humanizar sus ojos penetrantes. Todos los días me pasa igual, siempre se me queda esa imagen hasta que la vuelvo a ver, rabo en danza con otra mirada igual de triste (ya os dije que es su cara, ella no lo puede evitar) pero más penetrante, más impaciente, más excitada. Me encantaría saber qué pasa en su mundo cuando marcho al mío. Supongo que un sueño relajado y obligatorio es la respuesta más plausible a mis dudas. Qué ganas de verla y enfrascarme en un paseo largo con ella, ser cómplices por un rato mientras hacemos algo que a los dos nos encanta hacer, que los dos disfrutamos y que, seguro, a ella se le hace muchísimo más corto que a mí.
Tags: personal

4/05/2008 a las 11:05 pm
Lo cierto es que la vida sin ella ya no sería lo mismo…. Igual que sin ti.