Un año más
Vuelven las lluvias, la oscuridad, el frío, los atascos por culpa de todo lo anterior y la sensación de que el tiempo, como el metro de Madrid, vuela. Es una sensación que por momentos me agobia, cansado de intentar respirar el presente, porque el presente es futuro en menos de lo que tarda en convertirse pasado.
Ha pasado un año desde que volvimos de Amsterdam, seguimos en esa casa que iba a ser temporal, con la contada excepción de los últimos seis meses he dado más vueltas que una peonza a nivel laboral, sigo sintiendo la rutina como un sufrimiento y madrugar es algo desagradable de lo que soy incapaz de liberarme.
Un año después de volver, casi dos después de marcharnos, hay pocas cosas a nivel funcional que hayan cambiado. Las experiencias están en mi memoria y los recuerdos afloran muy a menudo, pero la realidad es la que es y no sirve para nada pensar en otra cosa, te agarra y te sujeta.
Eso sí, en dos años han pasado por mis manos dos portátiles y un iMac, así que a nivel tecnológico apenas existen quejas. Me pasa como con las drogas, he probado casi de todo.

4/10/2007 a las 8:32 am
ya ves, cuando me levanto a las 6.30h me pregunto a dónde coño voy a esas horas, aún de noche cerrada, y lloviendo…
putos curros, a ver si adelantan las prejubilaciones a los 35 palos