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El sentido de la moral

Publicado por JR el 31/03/2008
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Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que está bien

Epigrama del gran Salvador Hardin, Fundación, Isaac Asimov.

Leit motiv

Publicado por JR el 12/03/2008
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Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no halla encanto en sí mismo. Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos senderos, quien no cambia de rutina, no se arriesga a vestir un nuevo color o no conversa con quien desconoce.

Muere lentamente quien no cambia la vida cuando está insatisfecho con su trabajo, o su amor, quien no arriesga lo seguro por lo incierto para ir tras de un sueño, quien no se permite, por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos…

¡Vive hoy! ¡Arriesga hoy! ¡Haz hoy!

Pablo Neruda, “Muere lentamente”, publicado originalmente en ese fugaz weblog llamado Holandeando, dedicado a esos meses tan lejanos ya en el tiempo.

La seriedad y el tiempo

Publicado por JR el 27/02/2008
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A nosotros los inmortales no nos gusta que se nos tome en serio, nos gusta la broma. La seriedad, joven, es cosa del tiempo; se produce, esto por lo menos quiero revelártelo, por una hiperestimación del tiempo. También yo estimé demasiado en mis días el valor del tiempo, por eso quería llegar a los cien años. En la eternidad, sin embargo, no hay tiempo, como ves; la eternidad es sólo un instante, lo suficientemente largo para una broma.

Hermann Hesse, El lobo estepario.

Cómo me está atrapando este libro, qué grande el Hesse!

Sir Arthur Conan Doyle

Publicado por JR el 13/11/2007
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¡Atención! Si estás buscando resúmenes de Estudio en Escarlata o de El Sabueso de los Baskerville, puedes encontrarlos aquí.

Arthur Conan DoyleDe entre los muchos escritores que me han sorprendido y regalado momentos incomparables a lo largo de mis años de existencia, Arthur Conan Doyle ocupa, sin duda, un lugar de preferencia. Por su forma de escribir, por su forma de presentar a los personajes, por el ejercicio de maestría siempre que entra en escena Holmes pero, sobre todo, porque te transporta al Londres de final de siglo XIX de una forma especial.

Coches de alquiler, farolas en la oscuridad, adoquines, niebla, bosques frondosos, fumaderos de opio… y evidentemente una ristra de soberbios personajes que encajaban como un guante a la ciudad: Lestrade, Gregson, la señora Hudson, Mycroft, Wiggins (el pequeño mendigo) y, por supuesto, Moriarty. Evidentemente, el 221B de Baker Street también tiene mucha carga mítica.

Este retomar del pasado (realmente hacía tiempo que no tenía contacto con una obra de Doyle) se debe a un reciente detalle por parte de un amigo, que se le ocurrió que podría adoptar una vieja edición de Estudio en escarlata. Y lo cierto es que, después de tanto tiempo sin leer la ópera prima de Doyle en lo que a Holmes se refiere, ha vuelto a emocionarme, a engancharme y a conseguir transportarme de esa forma peculiar que él tiene a su mundo, a su Londres y a sus criminales.

Su forma de describir los personajes a través de Watson es una de las cosas que más me impresionó la primera vez que le leí:

Resumen de conocimientos de S. Holmes:
1. Literatura: nada.
2. Filosofía: ídem.
3. Astronomía: ídem.
4. Política: conocimientos muy superficiales.
5. Botánica: conocimientos varios. Versadísimo en todo lo que se refiere a la belladona, el opio y toda clase de venenos. Desconocimiento absoluto de horticultura práctica.
6. Geología: conocimientos muy limitados. No distingue las diversas clases de capas geológicas; pero, en cambio, cuando vuelve de sus largos paseos, al enseñarme el lodo en el borde de sus pantalones me dice de qué punto de Londres procede aquel barro.
7. Química: conocimientos profundísimos.
8. Anatomía: universalidad de conocimientos, pero adquiridos sin arreglo a un plan fijo.
9. Literatura sensacional: posee una erudición increíble. Al parecer no existe teoría revolucionaria (literariamente hablando) que no conozca.
10. Toca el violín bastante bien.
11. Maneja bien el bastón y la espada, y es diestro en el boxeo.
12. Conoce prácticamente la ley inglesa.

Otra cosa que me llamó la atención fue que Holmes se apoyaba en el violín y la cocaína cuando no conseguía la motivación suficiente como para poner en marcha su maquinaria cerebral - esto es, cuando no encontraba un rival a su altura -. Su capacidad de metamorfosis cercana a la de Mortadelo - sus disfraces son un punto básico en el personaje de Doyle - la sensación de estar leyendo lo mismo que Holmes está viendo cuando intenta resolver un caso y, sobre todo, saber que con eso mismo que tú estás leyendo el enjuto detective resolverá el caso es una de los principales talentos del escritor.

En definitiva, una obra maestra de la novela detectivesca, quizá el origen de la misma, exceptuando a Poe y su detective Auguste Dupin y, por supuesto, superior en todo a Gaboriau y su destartalado Lecoq, más cercano al folletín que a otra cosa (aunque “El expediente 113” es medianamente recomendable).


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