El tagline que describe este blog tiene su origen en una de las últimas entradas escritas por Eduard Punset en su bitácora, ¿La vida es una equivocación?. Aunque ya de por sí el título me parece muy atractivo, el contenido de la misma trata de describir algo en lo que seguramente muchos de vosotros habéis pensado, pensáis o pensáreis: el ciclo vital.
Punset reflexiona en su blog sobre si la vida es o no una equivocación, dando gran ventaja a una respuesta positiva a este extremo y razonándola, sobre todo, en base a lo dolorosa que es la experiencia de la vida. Tiene todo el sentido del mundo lo que dice: entrar y salir de la vida constituye una aventura la mayor parte de las veces dolorosa y, en todos los casos, muy arriesgada. El feto, en el útero, cómodo y calentito, protegido y seguro, de repente tiene que salir, encontrándose una nueva realidad, más dura. Nace profiriendo gritos y llantos, sufriendo las contracciones de la madre para la que, en la mayor parte de los casos en la actualidad, el parto significará un conjunto de bisturíes, cesárea y recuperación.
El fin de la vida tiene un esquema muy parecido: en el mejor de los casos, moriremos por causas naturales debido a la irremisible degeneración celular - hecho que choca frontalmente con los científicos que niegan o dudan de la existencia del tiempo - y en la mayoría de los casos, sufriremos algún tipo de enfermedad que nos proveerá de dolor y sufrimiento, tanto para nosotros como para las personas más cercanas.
La entrada y la salida de la vida son dolorosas. Y mientras, en el medio de la vida, millones de cosas pasan y muchas de ellas ni siquiera las podemos apreciar, bien por ser demasiado grandes (la sofisticación de la vida microbiana con sus competiciones incesantes, describe Punset), por ser demasiado pequeños (la inmensidad del firmamento) o por percibir la realidad de forma equivocada, como por ejemplo los colores, que están en nuestra retina, en nuestro cerebro, no ahí fuera.
Estoy completamente de acuerdo con esta afirmación. Y más de acuerdo todavía con Ken Nealson, microbiólogo en el JPL (Jet Propulsion Laboratory) y el responsable de la metodología para la identificación de la vida en el equipo de exploración espacial de la NASA, cuando dice:
La vida es una equivocación. Tened siempre presente (aconsejando a los miembros de su equipo encargado de buscar vida en Marte) que si descubrís algo muy extraño o inaudito vale la pena pararse a analizarlo, porque podría ser vida
Que nuestra existencia es un error es discutible, como casi todo lo que no son hechos. Que es extraña e inaudita, en mi opinión, no. Estamos supeditados a un modelo de vida curiosísimo: gastamos esfuerzos gigantes en interactuar con los demás, en sentirnos bien y hacer sentir bien a la gente que queremos y en ser parte de un algo que el 99% de las veces implica a otras personas, pero estamos solos y sufrimos por ello: nacemos solos, sufriendo, vivimos las experiencias más traumáticas de la vida solos y, por supuesto, morimos solos, también sufriendo.
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