Poltergeist
Sin duda, el fenómeno poltergeist ha sido, a lo lago de los años, uno de los más tradicionales dentro de la parapsicología, por decirlo de alguna manera. Multitudes de investigaciones en edificios y lugares de todo el mundo (recordemos el Palacio de Linares, en Madrid, por ejemplo) y hasta una película demuestran que es un fenómeno que atrae sobremanera.
La palabra en sí deriva del idioma alemán y está formada por dos términos: polter, que significa “ruido” y geist, cuyo significado es “espíritu”. Dos términos que definen perfectamente lo que un poltergeist puede significar.
Este fenómeno se caracteriza por el movimiento violento de objetos sin que ningún medio físico visible lo provoque. Normalmente está ligado directamente a una persona en especial y se tiene la teoría de que es la misma persona la que involuntariamente los mueve mentalmente. Sobre todo, se presenta cuando hay una persona que esta pasando por una etapa de crisis en su vida (casi siempre esta ligado con adolescentes) y, normalmente, cuando dicho sujeto es retirado de la casa, las manifestaciones desaparecen. De hecho, el desarrollo de las investigaciones psíquicas y de la parapsicología durante los últimos cien años ha introducido un término más complicado para describir el fenómeno poltergeist: psicokinesis espontánea recurrente (PKER).
Es evidente que los poltergeists son quizá el fenómeno paranormal más aceptado, debido a que se han realizado numerosísimas comprobaciones desde hace mucho tiempo (ya desde el siglo XII se han hallado testimonios de estos fenómenos). Ningún razonamiento científico al respecto ha conseguido explicarlo, pero al menos se ha aceptado su existencia, independientemente de su naturaleza. Mi opinión personal es que un poltergeist tiene un origen natural, al menos en la mayoría de las ocasiones.
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