Migrando a Linux
Después de tener que aguantar presiones externas y eternas promesas de estabilidad, rapidez y demás parabienes, he decidido migrar el PC a Linux, en concreto a Mandrake. La migración comenzará el domingo y no estoy preparado para una catástrofe de datos, así que espero que todo vaya bien. No sé cómo resultará el experimento, pero los verdaderos geeks que me rodean nos aseguran la felicidad informática, así que tendré que creerlos. Lo cierto es que ya tengo bastantes ganas de librarme de Windows.
Aprovecho la ocasión para comentar que no me siento un anti-windows, ni reniego de su facilidad de instalación y uso. Al contrario, creo que la estrategia de mercado de Microsoft fue bastante acertada, como puede deducirse al ver la cantidad de ordenadores en el mundo que albergan Windows. Se les acusa de monopolio, de cobrar por su trabajo (¿?¿?) y de no hacer público su código.
Hombre, yo creo que alguien que trabaja sin amor al arte, debe cobrar por ello. Me parece perfecto que miles de geeks compilen kernels y desarrollen gratis para Linux, pero al fin y al cabo ellos son los que lo han decidido. No creo que Microsoft se desmarque mucho de la globalización acuciante que envuelve al mundo, así que me parece algo injusto todas las críticas que se vierten hacia la empresa de Bill.
Dicho esto, quiero dejar claro que Windows me parece un S.O. bastante parco en lo que a su arquitectura se refiere. Sabemos que es inseguro, inestable, que su gestión de la memoria es pésima y que encima vale un pastón, pero… ¿por qué lo instalamos?
