Hwang el listo


Echando un vistazo a la versión digital de El País, me encontré con un artículo sobre Hwang Woo-suk y su escandaloso intento de engañar al mundo publicando en la revista Science un artículo donde aseguraba haber clonado un embrión humano. Lo cierto es que oí el tema en las noticias, pero no entré a fondo en el tema, así que leyendo dicho artículo me enteré bastante bien de qué iba el asunto […]

Cabe recalcar que el texto es de Javier Sampedro, redactor de El País, y que fue publicado en la sección de Sociedad de dicho periódico el 22/01/2006.

Hwang Woo-suk, ahora expulsado de la Universidad Nacional de Seúl, publicó la falsa clonación de un embrión humano, y la derivación de una falsa línea de células madre a partir de él, en la prestigiosa revista Science en febrero de 2004. ¿Por qué?

No tiene sentido que Hwang cometiera uno de los mayores fraudes científicos de la historia para ganar dinero. Ni al editor de Science, Donald Kennedy, ni a ninguna otra fuente científica consultada por este diario le consta que hubiera intento alguno de patentar esa línea celular (llamada NT-1), ni la técnica que supuestamente usó Hwang para crearla.

Si era por dinero, Hwang habría hecho mejor en concentrarse en Snuppy, el perro clónico que creó el año pasado. Snuppy tiene dos ventajas sobre la línea celular NT-1. Primero, que hay miles de millonarios dispuestos a pagar lo que sea para que resuciten a su mascota. Y segundo, que Snuppy es un clon de verdad.

Aunque el coreano logró enterrar algunas sospechas iniciales bajo estratos de triquiñuelas, entre el primer artículo de Science y el estallido del escándalo apenas han pasado 20 meses. Si Hwang no lo hizo por dinero, podría haberlo hecho para cubrirse de gloria, pero ¿qué cubre una gloria de 20 meses? Desde que se conoció la magnitud del escándalo, el mes pasado, el diagnóstico más repetido por los investigadores relacionados con el campo ha sido que el escándalo de Seúl es un caso psiquiátrico.

Pero la excepción, Robert Lanza, es precisamente el científico que mejor conoce el caso, por tres razones. Primero, porque la vanguardia de la clonación humana era él hasta que Hwang apareció de la nada. Segundo, porque es vicepresidente de la empresa de Boston ACT, que tiene 30 patentes exclusivas relacionadas con la clonación humana. Y tercero, porque uno de los coautores del primer artículo de Hwang (Science, febrero de 2004) es su amigo José Cibelli. Su antiguo compañero en ACT, y el científico que más cerca estuvo de conseguir el primer clon humano. Esto es, el primer clon humano de verdad.

¿Por qué publicó Hwang un falso clon humano si la probabilidad de que le pillaran era del 100%?

“Porque Hwang esperaba que nosotros publicáramos un resultado similar de manera inminente”, responde Lanza a EL PA

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