En busca de la momia de Keops


Dos investigadores franceses, Gilles Dormion y Jean-Yves Verd’hurt, han publicado recientemente un estudio en el que deducen, sin la confirmación empírica del hecho, haber encontrado una habitación hasta ahora desconocida dentro de la pirámide de Keops, justo debajo de la cámara de la reina.

Gracias a trabajos de investigación basados en la densidad del aire dentro de la pirámide, tanto Dormion como Verd’hurt, arquitectos de profesión y estudiosos egiptólogos, en particular de la pirámide desde 1986, intentan en vano obtener el permiso para perforar dicha habitación mediante un agujero de 15 mm y poder así utilizar un endoscopio.

Zahi Hawas, responsable de la Dirección de Antigüedades Egipcias, les niega el permiso, incluso contando aquellos con el apoyo de egiptólogos como Michel Vallogia, director de la misión en Abu Rawach (pirámide del hijo de Keops), alegando que a diario se reciben multitud de teorías al respecto de la pirámide y que, por ende, “no se puede permitir excavar las pirámides basándose en una simple teoría. Nosotros los científicos debemos proteger las pirámides contra aficionados como Dormion y Verd’hurt”.

Y yo me pregunto: ¿no son el 90% de los egiptólogos aficionados? Dormion es un reconocido arquitecto. ¿Qué es la pirámide? Un edificio. ¿Quien estudia los edificios? Los arquitectos. Todo esto me huele a, como siempre, intereses económicos. Me pregunto si el señor Hawas aceptaría perforar esos 15 míseros milímetros de pirámide si National Geographic viniera con un contrato millonario bajo el brazo y el equipo necesario para retransmitir en directo dicha perforación.

Como siempre, el dinero por encima de la ciencia y la ciencia por encima de la investigación. Como siempre, la verdad seguirá ahí fuera (o ahí dentro).

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