El proyecto HAARP


Después de lo que ocurrió en Nueva Orleans hace poco más de dos años, tras ser arrasada por el huracán Katrina, surgió la pregunta de si el ser humano tendrá tecnología suficiente como para desencadenar fenómenos atmosféricos como arma contra el enemigo. Investigando un poco acerca del origen y la idiosincrasia del denominado Proyecto Haarp, me entraron ganas de leer más a fondo sobre el asunto.

El proyecto HAARP surge en la década de los años 80 y se consolida en los años 90, como continuación de un proyecto similar acuñado durante los 70 denominado ROTHR, que comentaremos ahora. Sus instalaciones se encuentran en el monte Sanford, Alaska y no es una conspiración: Haarp funciona, realiza jornadas de puertas abiertas para el público - no hay nada que ocultar, según el gobierno. Incluso hay una webcam disponible desde la web oficial.

La creación de Haarp, impulsada, como no podía ser de otra manera, por la guerra fría, y su aplicación empírica fue aprobada por el congreso de los Estados Unidos con cuatro objetivos básicos y públicos:

  • Mejorar las comunicaciones con los submarinos nucleares estratégicos de la armada de los Estados Unidos.
  • Tener la capacidad de bloquear las comunicaciones enemigas, incluso en situación de no impulso magnético.
  • Poder realizar incursiones de termografavanzadas, como por ejemplo poder detectar arsenares nucleares (o de cualquier otro tipo) a una profundidad de 1.000 kilómetros.
  • Sustituir al proyecto ROTHR (Radar relocalizable sobre el horizonte)

Estamos hablando, por tanto, de que Haarp es, en toda regla, un proyecto de alta tecnología militar. La finalidad de ROTHR, en su momento, fue la de implementar la capacidad de los radares convencionales de detectar movimiento más allá de la del horizonte, algo impensable para la tecnología de dichos radares. A groso modo, debido a la curvatura de la superficie del planeta, los radares convencionales no pueden detectar objetos que se esconden tras el horizonte. Los ROTHR, para poder hacer ese tipo de detección, utilizan la ionosfera como espejo para reflejar impulsos electromagnéticos que de otra manera no podrían llegar más allá del horizonte. La ionosfera es la clave de Haarp y lo que le convierte en una de las armas más poderosas y temibles de la historia de la humanidad, denominada por sus propios impulsores el arma del juicio final. Ahora veremos por qué esta denominación no está, ni mucho menos, fuera de lugar.

El Proyecto Haarp
Vista parcial de las instalaciones HAARP en Alaska

Para que os hagáis una idea de todo este asunto, la aplicación empírica de ROTHR una vez que derivó en Haarp, se denomina Proyecto Sivam, ha sido comprado por el gobierno de Brasil y permite localizar, a través de satélite, todas las fuentes de mineral de la amazonia brasileña. Impresionante y activo, no lo olvidemos. Tecnología de los 70 y los 80 utilizada por las fuerzas armadas americanas, pero fundada por la empresa privada E-Systems, que vendió ROTHR al gobierno de USA junto con algo que nos suena a todos: el GPS. Como véis, no todo suena a ciencia ficción.

Sin embargo, Haarp no ha sido el único proyecto militar implicado en el estudio de la ionosfera o la alta atmósfera llevado a cabo por los EEUU, siempre con el denominador común de ser vendidos como proyectos para utilización con fines no bélicos. Es importante conocer los antecedentes para comprender Haarp en todas sus dimensiones. Por citar algunos ejemplos:

  • Starfish Prime, explosión nuclear a gran altura llevada a cabo el 9 de julio de 1962 y parte de la Operación Dominic. Se detonaron bombas nucleares en los límites del espacio exterior, con el objetivo de estudiar los efectos de las mismas en el caso de una guerra nuclear. Además de creer durante mucho tiempo que dichas explosiones afectaron a los cinturones de Van Allen (zonas de la magnetosfera terrestre donde se concentran las partículas cargadas), estas detonaciones trajeron consigo el descubrimiento del ataque de pulso electromagnético a gran altura.
  • Solar Power Satellite Project (1968), proyecto mediante el cuál se pretendía situar un satélite en la órbita terrestre alta que, utilizando microondas, fuera capaz de interceptar la radiación solar y transmitirla a la tierra para su uso posterior.
  • Solar Power Satellite Project con fines militares. 10 años más tarde, el proyecto SPS se rehizo para adaptarlo a fines militares. La teoría era que los satélites solares podrían usar y concentrar la radiación solar para ser utilizada como un rayo capaz de destruir misiles u objetos enemigos, alterar las comunicaciones que utilizarán la ionosfera como pantalla reflectora, etc.

Con estos antecedentes, era cuestión de tiempo que un proyecto como Haarp se pergeñara. Todo comenzó en 1984, cuando Bernard Eastlund propuso el aprovechamiento del gas natural infrautilizado en Alaska, de forma que pudiera generar la suficiente energía para alimentar el mayor calentador ionosférico de la tierra. Este calentador se encargaría de lanzar haces de energelectromagnéticos (ondas de baja frecuencia) a la ionosfera, que al colisionar con la capa de la atmósfera provocarían un efecto espejo, un espejo energético. Es decir, una manipulación de la atmósfera en toda regla con fines evidentemente nada claros.

Este “invento” podría distorsionar la ionosfera para producir un estado de caos en las comunicaciones globales. Se generarían zonas de alta fricción que desviarían la trayectoria de los misiles/aviones enemigos y/o ser destruidos debido al calor provocado por el bombardeo de la ionosfera. En unos años(afortunadamente Haarp no se encuentra tan avanzado en la práctica como en la teoría) se podrían generar tormentas de rayos sobre cualquier ubicación del mundo (AKA paenemigo) o provocar lluvia en Etiopía (un buen uso, sin duda). Los detractores de este proyecto destacan este efecto sobre todos los demás defectos perniciosos de Haarp: el cambio climático.

No obstante, lo más inquietante se refiere a la capacidad de las ondas de baja frecuencia disparadas hacia la ionosfera para controlar ciertas capacidades y procesos cerebrales. No estamos hablando de controlar el pensamiento, sino de la alteración de la conciencia. Imagináos una ciudad entera presa del nerviosismo.

Las teorías más conspiranoicas incluyen a Haarp como una de las armas necesarias para implementar el Poder Global no oficial, es decir, el control del mundo a efectos de protección contra el enemigo. Fijáos que no se habla de agresión, sino de protección.

Estamos hablando del arma final indiscutible, el arma por el que el departamento de defensa de los EEUU apuesta sin remisión. Una explosión nuclear genera la inutilización de cualquier aparato que se ayude de transistores electromagnéticos en decenas de kilómetros alrededor. Pensad en poder hacer todo eso - cegar comunicaciones, cegar al enemigo - sin los inconvenientes del uranio.

Sin duda, una historia de 007 real a la que la caída del telón de acero influyó para que no evolucionara mucho más rápidamente, para que no hayamos visto sus efectos en la práctica, para que no haya sido utilizada ya con fines bélicos. Es más, la sensación entre los expertos en el tema es que las fuerzas armadas saben que, si utilizan Haarp en toda su intensidad, el asunto puede írseles de las manos. Como dijo Richard Williams (Sociedad Americana de Física):

El proyecto Haarp es un acto irresponsable de vandalismo global. Una cantidad de energía sin precedentes puede desencadenar una reacción sin precedentes

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2 comentarios:

  1. il parra dice:

    Navegando por la red mi barca ha atracado en el puerto de tu blog. Felicidades, si quieres venir a visitarme…
    Ciao

  2. Proyecto HAARP en Chipre « Misterios y Revelaciones dice:

    [...] Lea más sobre HAARP… [...]

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