Cumplir con la democracia
El próximo domingo hay Elecciones al Parlamento Europeo. Hasta ahí todo quedaría en una anécdota porque, si soy sincero del todo, no pensaba votar. La percepción del asunto dio un giro completo cuando recibí en casa una carta certificada donde se me indicaba mi obligación, bajo pena de arresto domiciliario y multa en caso de no acudir, de ser segundo vocal en una mesa del colegio electoral del barrio donde estoy empadronado. Dos errores:
1. Yo no fui el responsable de haber cogido esa carta certificada. Si mi madre hubiera renegado de nuestra relación maternofilial, ahora no estaría escribiendo este post :-)
2. Seguir empadronado en el barrio de toda la vida. Como simbolismo es bonito, pero claro, cuando uno quiere ir al médico tiene que desplazarse en exceso y, cuando hay una designación de una mesa electoral te toca.
Realmente es algo que no me apetece hacer porque es un domingo y tengo que levantarme a las 7 de la mañana, además de estar un mínimo de 13-14 horas en un colegio donde me echaron de clase mil veces por hablar… Aunque, si nos ponemos serios, es algo que no me molesta del todo porque, como experiencia, creo que todos la deberíamos pasar alguna vez. Ya os contaré cómo ha ido!
