Prosa

Cuando el autor se da un gusto, ese gusto se archiva en esta categoría. Prosa en estado impuro.

Escribiendo la historia

Publicado por JR el 2/05/2005
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¿Quién escribe la historia? Siempre me he preguntado si los libros de texto dirían la verdad. Un libro de texto como modelo a seguir es muy peligroso, está escrito por personas, lo que no las excluye del subjetivismo natural de las personas.

Sin duda, los libros de historia actuales no ahondan en dejar interrogantes sobre aquellos episodios del pasado que aún nos dejan perplejos, muchos años después. La ortodoxia de la historia como arma de enseñanza no me hace sino pensar que la historia es un bien demasiado preciado como para darlo a conocer de esa forma tan natural que es enseñándonosla.

¿Por qué no habrían de mostrárnosla? Lógicamente es un interrogante abierto a multitud de frentes distintos. Por una parte, la exposición popular podría poner en peligro el prestigio y la rectura de importantes organizaciones a nivel mundial, como por ejemplo la Iglesia Católica, mancillada por los errores pasados y llevada a los altares por muchos que podrían estar siendo engañados.

Por otra parte, podríamos hablar de los ‘daños colaterales’ en lo que a decir la verdad se refiere. Tomando como referencia a países cuyas intervenciones en el pasado se justificaron con mentiras, desenmascarar lo que realmente pasó podría propiciar una situación nada cómoda.

No obstante, mi percepción es que el tinte religioso tiene un buen puesto en la parrilla: la religión es un concepto tan arraigado a la humanidad y tan antiguo que no se me ocurre una razón mayor que un móvil no pagano. Lo que no podemos dudar es que el afán, el poder y las ganas de ocultar al mundo la verdadera historia de las altas esferas que nos vigilan es grande, muy grande.

¿Quién está detrás de todo esto?

El tremebundo acto de la desilusión. Las verduleras como seres desagradables. La necesidad de los necios de hablar mal de sus semejantes

Publicado por JR el 22/03/2005
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Últimamente veo cosas, detalles, pequeñas tretas desestabilizantes, malos gestos. Una de las características humanas que más me maravilla, dejando a un lado su capacidad para hacer el mal de forma premeditada, es la capacidad de desilusión.

Si echo la vista atrás necesito más de una mano ajena para contar con los dedos las desilusiones que he vivido a lo largo de la vida, las desilusiones que han sido provocadas y las desilusiones que han sido intramentales. Lo cierto es que, normalmente, la desilusión es un sentimiento provocado bien por alguien que, de forma directa, la provoca en el sujeto desilusionado, bien porque nuestra capacidad para ilusionarnos de forma excesiva nos lleva a un tunel oscuro y lamentable. Así veo yo la desilusión, un tunel oscuro y lamentable.

Entendiendo por verdulera según dice la RAE “femenino, coloquial, Mujer descarada y ordinaria”, debo decir que, al contrario que la capacidad de desilusión, no es algo que me haga excesiva gracia. Lingüísticamente el término es peyorativo en la mayoría de las ocasiones y conceptualmente, no me gustan las mujeres descaradas y ordinarias. Básicamente lo que lo fastidia todo es la ordinariez.

Así las cosas, si juntamos a verduleros (masculinos y femeninos) y demás elementos transgresores (superando el nivel de decibelios o provocando náuseas tan profundas como desagradables) llego a la conclusión de que todo necio tiene la necesidad de hablar mal de sus semejantes.

Os preguntaréis a qué viene esta digresión. Últimamente veo cosas, detalles, pequeñas tretas desestabilizantes, malos gestos, que hacen que me dé cuenta de que mucha gente no es como intenta mostrarse. Así que me gustaría hacer un llamamiento a toda esa gente que habla de otra gente sin conocer, sin que la gente aludida les mire a los ojos mientras sueltan su morralla y, sobre todo, sin disponer de la virtud divina del juicio moral: ya está bien.

Los lunes. Los crononautas

Publicado por JR el 21/02/2005
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La capacidad que un lunes tiene para provocar en mi cerebro reacciones extrañas no cotidianas (estrés, pesimismo, negatividad, pereza, ausencia de ganas) me han llevado a paralelizar esta situación con la supuesta y más que puesta en entredicho temática de este blog.

Así las cosas, entendemos por crononauta una persona que, sin razón aparente, desaparece y vuelve a aparecer en otro tiempo (futuro o pasado) sin moverse del lugar geográfico en el que se encontraba, es decir, una transportación temporal. Entendemos por tiempo diez minutos, seis meses, un lustro o dos siglos de forma indiferente. Creo en la existencia de los crononautas, creo que el tiempo no es lineal, como aduce la física actual. Quizá Simian pueda arrojarnos luz sobre la archinombrada teoría de cuerdas.

Existe entonces una conexión entre los lunes y los crononautas. Una conexión que podría derivar en activar el acto de la crononaútica todos los domingos a las 23:59, de forma que apareciéramos el martes a las 00:00 horas en el mismo lugar. Fuera los lunes, fuera el acto de ‘estar de lunes’ y fuera la física moderna. Pero entonces seríamos nosotros los que moveríamos los hilos, y ellos no lo pueden permitir. No por ahora.

Por favor, dedíquense a poner porno casero, cámaras ocultas a prostitutas de lujo y reportajes sobre famosas a las que les gusta enseñarlo todo

Publicado por JR el 15/02/2005
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En el sano ejercicio de la crítica, que personalmente me gusta realizar de vez en cuando, existen temas/personas/situaciones que, por lo nefasto del planteamiento/contenido/forma de actuar merecen ser criticadas una y otra vez.

No soy consumidor de telebasura en lo que a la compra-venta de la vida de uno se refiere, me parece patético, triste y definitoriamente negativo. Pero no será al negocio de la vida en venta lo que quiero criticar hoy, sino otro tipo de telebasura que, por lo perniciosa, me revuelve.

Resulta que, en un afán por enfatizar su patetismo, el programa TNT (Telecino, Jordi González) volvió a tocar un tema la semana pasada de una forma que no sabría expresar con palabras (quizá sea mi falta de vocabulario!). El caso es que el programa versó acerca de la verdadera vida de Jesús de Nazaret y lo plantearon de la forma (como en aquel videojuego de boxeo para Megadrive):

In this corner (OPUS_CORNER)!
a) Un teólogo fanático
b) Un cura en su papel
c) Una periodista de la que, afortunadamente no recuerdo el nombre, pero que lo mismo habla de ovnis, de Jesús, de Los Simpsons o de Blogger. Admiro su camaleónica virtud.

In this corner (PARANORMAL_CORNER)!
a) Miguel Blanco (¿?)
b) Enrique de Vicente (¿?)
c) Un periodista que del que, afortunadamente no recuerdo el nombre, pero que gritaba como un poseso defendiendo sus teorías. Admiro su virtud para hacer pública su mala educación.

El invento fue como otros tantos inventos sensacionalistas de ese programa, con el presentador en modo estrella, moderando a unos supuestos expertos que, sin duda, harán ver la luz a los espectadores. Genial, si no fuera porque en la OPUS_CORNER defendían con uñas y dientes la divinidad de Jesús (según decía la periodista multispeaker, es cuestión de fe, no se puede explicar), esa que proclamaron los romanos (uno de los pocos hechos verídidos que se narran en El Código Da Vinci) y en la PARANORMAL_CORNER estaban los de siempre -faltó Bruno Cardeñosa, una pena- donde el sensacionalismo era todavía más latente, haciendo del libro de Dan Brown un dogma.

En fin, hoy me he levantado con ganas de criticar algo y le ha tocado a TNT, qué le vamos a hacer. Triste, muy triste.

Alea Jacta Est

Publicado por JR el 9/02/2005
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Nunca he utilizado este weblog como “escapa ansiedades”, aunque es cierto que alguna vez he tenido serias tentaciones. Últimamente tengo la sensación de que hay ciertas cosas que no controlo, que están por explotar o decidirse y que la confianza es algo tan fino, tan estrecho y tan subjetivo que, por qué no decirlo, me inquieta. El miedo no tiene cabida en una situación de incertidumbre, siempre y cuando las posibles vías de solución de esa situación no sean capaces por sí mismas de crear el susodicho miedo.

Así las cosas, no tengo miedo, pero sí estoy inquieto. No temo a la incertidumbre ni al qué pasará, pues yo, como Asuranceturix, sólo temo que el cielo caiga sobre mi cabeza, de cualquiera de las formas terrenales en las que el cielo puede caer sobre la cabeza de uno.

En realidad, todo es un ciclo y, aunque ya haya estado anteriormente en esta fase del ciclo, el componente humano no es sensible al aprendizaje, actuando como si fuese la primera vez. Es palmario que, teniendo ya varios escarceos con dicha fase, uno se acongoja pensando en que, durante el tiempo que me quede de vida, volveré a pasar por este proceso más de una vez. Quizá sea eso lo que me asusta. ¿Quién maneja los hilos?

La televisión, la falta de rigor y los que se prestan a ello

Publicado por JR el 27/11/2004
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Sorprendido me quedo cuando, ayer por la noche, veo que en el programa de Telecino “TNT” anuncian que van a hablar de OVNIS. Normalmente, a no ser que el programa sea dirigido por alguien cuyo respeto sea común entre la gente metida en este tipo de casos, uno acepta que el tema no se tratará con toda la rigurosidad posible, acercándose más bien a reportajes lúdico-sensacionalistas. El programa lo presenta Jordi González, que no es un Javier Sierra y al que le da igual hablar de OVNIS que de prostitutas famosas. Eso no es lo que me sorprende.

Lo que me sorprende, me indigna y me enfada es que, entre los contertulios, se encuentren personajes supuestamente respetables en lo que se refiere a esoterismo, misterio y ocultismo. En la mesa del programa se encontraban Bruno Cardeñosa (una de las admiradas C’s), Miguel Blanco (un viajero más que otra cosa) y Enrique de Vicente (director de la revista Año Cero).

Que Miguel Blanco aparezca montando un show más propio de un programa de Emilio Aragón a principios de los 90 y que Enrique de Vicente utilice su vitola de director de una revista especializada me importa bastante poco. Sin embargo, que una persona como Bruno Cardeñosa, periodista, escritor y supuesto especialista en el mundo del ocultismo se preste a realizar una tertulia en un programa patético de esta televisión patética que nos toca ver hoy en día, hace que me arrepienta de haber comprado alguno de sus libros y de haberle dado una credibilidad que, con la aparición en ese programa, para mí pierde.

Ese tipo de programas hacen mucho daño a los investigadores y aficionados rigurosos, pero más daño hace todavía que ciertas personas que se las dan de gurús colaboren en ellos. No pierdo la fé, porque aún no he visto a Carlos Canales o a Jesús Callejo haciendo lo que Cardeñosa hizo ayer. Quiero creer.

Periodismo, esa profesión…

Publicado por JR el 22/11/2004
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Me encantaría ser periodista. Es una profesión que, enfocada desde la honradez - ya no digo desde la objetividad, no creo que sea posible - merece todos mis respetos. Me parece, además, una profesión maltratada. Maltratada por sus propios miembros, maltratada por los políticos, maltratada por la sociedad en general. Es una de las ocupaciones con más tasa de intrusismo laboral (a todos nos vienen a la cabeza claros ejemplos), una de las ocupaciones más manipuladas, más poderosa y, para más inri, una de las más difíciles de conseguir.

Me encantaría ser periodista y tener trabajo, claro. No me importaría ser periodista deportivo, reportero de guerra o presentador de informativos, aunque esto último lo pondría como opción menos deseada. El encanto del periodismo, a mi modo de ver, radica en que el reportero es el que tiene la responsabilidad moral de informar con todas las armas con las que cuenta para alcanzar la descripción y no atascarse en la opinión. Poder enseñarle a la gente lo que ocurre sin juzgar los hechos. Ese es el verdadero poder de un periodista honrado. Su mejor arma, el micrófono. La mejor de las tácticas, el uso de la pluma, la palabra o la cámara para intentar ser lo más fiel posible a la realidad.

Me gustaría, de veras, ser periodista y ejercer a diario. Y, aunque no estoy licenciado, la experiencia me dice que es indiferente, que aunque estuviera licenciado no habría posibilidad de volver real este sueño, porque no hay ni un puesto de trabajo digno. Al menos si la situación del demandante es ser un ciudadano de a pie, con sus derechos y obligaciones, su vida, sus amigos, su realidad.

Si eres un ciudadano normal no puedes ejercer de periodista, aunque tu mente tenga informar como página de inicio. Para los que es un sueño y están preparados, intentar ser periodista es un auténtico batallar. Para mí es una pena.

A veces

Publicado por JR el 28/09/2004
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A veces me siento pequeño, sin ningún tipo de poder sobre mi vida, sobre mis pensamientos, sobre mis sueños. A veces esa falta de poder me crispa internamente y exploto. A veces la explosión no es tan grande como cabría esperar, pero me desahoga.

A veces pienso que la vida es larga, que me queda mucho por vivir, mucho por aprender, mucho por conocer. A veces pienso que la vida es tan corta como la distancia que hay entre mi cordura y mi locura, que nunca tuvo maestro.

A veces, cuando me levanto por la mañana, siento que el verdadero significado de un abismo es la reacción. A veces, cuando me levanto por la mañana, siento que el verdadero significado de la felicidad no es tener más cosas, ni siquiera tener más amor, si cabe. A veces, cuando me levanto por la mañana, me cago en el dinero, en la idiosincracia de la rutina, en la variedad de mierda en la que te puedes ver inmerso.

A veces, cuando no me levanto por la mañana, sino pasado el mediodía, pienso que realmente mi vida no tiene un rumbo fijo. Normalmente pienso que sí, que tiene un rumbo fijo, por eso me gusta levantarme pasado el mediodía.

A veces mis sentidos difieren de lo que sienten, dan su opinión y el que lo paga soy yo. A veces la verdadera situación no es más que una fina costura que se pasa la vida a punto de romperse, pero que nunca termina de fajarse de los hilos que la sostienen.

No quiero ataduras. No quiero ser esclavo de una situación ni de un sistema. Quiero ser todo lo libre que pueda llegar a ser. No quiero un televisor grande que te cagas, no quiero un trabajo que me reporte ávidos beneficios, no quiero fama, no quiero una casa más grande ni un coche que corra más que otros. No quiero nada más que sentirme yo mismo.

A veces, cuando me siento yo mismo, no estoy a gusto, sino que por mi cuerpo corre la sensación de que voy a contracorriente, de que la meta ya está marcada, de que nadie me preguntó. A veces, en ese devenir de sensaciones, quiero largarme, coger el primer autobús con destino a la irrealidad y desaparecer. Contigo.

El periodismo, la firma y el trabajo de otros

Publicado por JR el 19/05/2004
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Esto del periodismo es una profesión tan amarga y tan bonita a la vez… A mí me toca bastante cerca y, realmente, el intrusismo, la solapación del trabajo propio y el enchufismo está a la orden del día. Quizá es la profesión en la que más gente trabaja sin necesidad de tener terminada la carrera.

Mónica, mi compañera de vida, se encuentra en esa fase en la que es sumamente difícil encontrar trabajo de periodista en la faceta que más le apasiona: la televisión. No obstante, a veces salen trabajos bien remunerados en los que, por ejemplo, es necesario hacerse un poco geek de los transportes y la logística y que, por mucho que escribas, no firmas un artículo ni sin querer. Ya se llevará el jefe los honores… es justo, ¿no?

Como, afortunadamente, en casa tenemos nuestra propia publicación (usease, esta bitácora) en la que el que escribe firma, pues colgado está su primer artículo, bajo constancia de la autora, Mónica Guijarro Santos :-)

La idiosincracia del viernes

Publicado por JR el 14/05/2004
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Los viernes el ánimo mejora, la gente sonríe, es más amable, menos borde, más accesible, menos imbécil…

Los viernes son distintos a cualquier otro día de la semana. Terminas de trabajar y te apetece montar show, estar con los colegas, tomarte unas birras a cualquier hora…

Me encantan los viernes

PD. Ya, ya sé que es una gilipollez de post, pero me apetecía regalarle este pequeño homenaje a un día tan bonito.


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