Prosa

Cuando el autor se da un gusto, ese gusto se archiva en esta categoría. Prosa en estado impuro.

Mis antiguos compañeros de piso me acosan

Publicado por JR el 5/05/2004
Tags:
Archivado en Prosa | Sin comentarios »

Los hechos acaecieron, más o menos, en tres fases:

1. Llego a un piso compartido donde los compañeros que posteriormente iban a acosarme no se encuentran todavía. César es un gran tipo. Alfonso es un poco gordo, pero no da guerra. Mi habitación es una mierda.

2. Una vez estabilizado en el Piso, Alfonso se va. Cojo su habitación, grande que te cagas, extremadamente exterior y con una conexión de cable de Madritel que hacía que los ojos me hicieran chirivitas. Explosión de felicidad. Llega el de Burgos a sustituir a Alfonso.

2.1. EL DE BURGOS (de nombre ERNESTO)

  • De la estepa burgalesa, allá donde las morcillas y el buen tocino son tradición, llegó este ejemplar único en su especie, autóctono en la tundra madrileña, quizá el menos extraordinario en su comportamiento diario, aunque, si bien esta afirmación puede ser atrevida, a la larga se convirtió en el menos tocapelotas de los personajes.
  • Elementos distintivos: su Play Station 2. En cierta ocasión dijo sentirse inseguro por si procedíamos mis secuaces sicarios y yo a robarle la PS2. Cabe decir que entre mis enseres personales dentro de la habitación que provocaba la explosión de felicidad, se encontraba un ordenador personal valorado en 1.208 euros. Sin comentarios.
  • Realmente increíble: los copazos que se metía entre pecho y espalda viendo UPA Dance, las viciadas a su querida PS2 (horas y horas, joder, descansa, coño) y sobre todas las cosas, ese sentido del humor tan natural de los fachas de este país.
  • Curiosidad: un día, por la noche, a la llegada después de una de esas cervecitas tan ricas que disfrutaban homosexualmente él y El Feo, dijo “creo que el peta me ha puesto fatal”.
  • Su frase favorita: “no me gusta eso de que entre gente en casa cuando no hay nadie” (por mí).
  • No tenía que haberlo hecho: haber conocido a El Feo y, sobre todas las cosas, haberle metido en mi vida. Facturas y facturas de petas y drogas duras fueron la consecuencia. Y todo por abstraerme. El de Burgos fue el culpable de todo, mi desdicha fue provocada por él. Mamón.
  • 2.2. EL FEO (de nombre José Emilio)

  • Como no podía ser de otra manera, natural de Jaén. Típico caracter ‘andaluzimbécilnolesoportojoder’. Adicto al pop como forma de vida, gafas de pasta a lo Elton John, humor jienense (el humor español más cercano al inglés) y saborío como él mismo. Le gustaban los Beattles, El Canto del Loco y poner verde al género femenino, actitud quizá propiciada por la falta de actividad sexual de su pajarito (es que no me extraña, su apodo no era en vano).
  • Realmente increíble: su afición por la limpieza. Siempre limpiando, este peculiar sensiblón hacía de su vida un planning de limpieza, intentando imponernos a todos (esto es, a El de Burgos y a mí) la necesidad de que el piso “necesita una limpia”.
  • Curiosidad: necesitaba gritar. Es la única conclusión que saco al haber convivido durante 10 meses con algo mucho más cercano a un león marino (marsopa también es un término válido) que a un ser humano. Chillaba y chillaba como un cerdo en plena matanza.
  • Su frase favorita: “Esta semana tú limpias el baño (por mí), Ernesto (por El de Burgos) el salón y yo (por sí mismo, esto es, por El Feo) la cocina”.
  • No tenía que haberlo hecho: Venir. Conocerme. Hablarme. Gritar cuando yo estaba en la habitación. Vivir conmigo tanto tiempo.
  • 3. Así las cosas, la convicencia avanzada y retrocedía. Supongo que ellos fueron totalmente ajenos a las orgías de insultos e improperios que, en el atusado rincón denominado “mi habitación” (o “habitación del percha”), nos montábamos mis crueles sicarios violadores de casas y yo.

    4. El final del verano, llegó y tú partiras… Pero no fue en verano, fue en navidades. Veréis, tiene su explicación: fue muy duro ver a la prometida de El de Burgos en pijama. Muy duro. Días y días de tortura no_psicotrópica. Así que tomé una decisión. Bien. Me voy. Por fin.

    5. En concepto de luz y gas, debo 20 euros. Llamadas, sms estándar, correos electrónicos, más sms estándar. No contesto. Lo confieso, no les quiero pagar. Me han hecho muchísimo daño moral y sentimental como para abonarles tal pernada. Lo reconozco, soy un moroso. Pero, cuando alguien me pregunta ante mi afirmación de que debo 20 euros que a quién se los debo, yo alzo la cabeza y respondo “a un león marino y a un diabético alcohólico”. Todo el mundo me comprende.

    6. No quiero hacer mención a la casera. Entendedme, es algo que me produce mucha grima.

    I feel stupid and contagious (a denial is too much to say)

    Publicado por JR el 27/04/2004
    Archivado en Prosa | Sin comentarios »

    El elemento transgresor es algo a tener muy en cuenta cuando uno se encuentra en una situación de desidia y/o de desidia contagiosa.

    Cuando la realidad de los actos supera a la realidad de nuestros principios, cuando la negación de la palabra supone un encarnizado enfrentamiento con las vías establecidas, cuando, en definitiva, se tiene la percepción de haber alumbrado una nueva manera de pensar mucho más negativa que la establecida hasta el momento, es, sin lugar a dudas, síntoma de que algo tiene que cambiar.

    El instante del cambio resulta duro y estremecedor en la peor de las ocasiones, amable, resignado y alegre en la mejor de las ocasiones.

    Es curioso como, cuando describimos una situación sujeta a tópicos, siempre tratamos de mostrar los extremos de la misma, sin tener en cuenta que la trivialidad a la que se sujeta la mediocridad es la principal causa de la habitabilidad de la desidia en la mente humana. De la habitabilidad de la locura, esa que nunca tuvo maestro, aunque todos, en alguna fase de nuestra existencia, nos comportemos como vulgares epígonos en esta serendipia llamada Vida.

    Una de prosa

    Publicado por JR el 15/04/2004
    Archivado en Prosa | Sin comentarios »

    Otros males podrán sobrevenir, porque Sauron mismo no es nada más que un siervo o un emisario. Pero no nos atañe a nosotros dominar todos los males del mundo, sino hacer lo que esté en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza. Pero que tenga sol o lluvia no depende de nosotros

    Gandalf dixit

    Sentido & sensibilidad

    Publicado por JR el 6/04/2004
    Archivado en Prosa | Sin comentarios »

    Primero se apodera de vosotros una cierta hilaridad absurda e irresistible. Las palabras más vulgares, las ideas más simples cobran una fisonomía extraña y nueva… A veces, ciertas personas totalmente ineptas para los juegos de palabras improvisan series interminables de tales juegos, de combinaciones de ideas absolutamente improbables, que desconcertarían a los maestros más duchos de este arte absurdo… La segunda fase se anuncia por una sensación de frescor en las extremidades y una gran debilidad… Los sentidos adquieren una finura y una agudeza extraordinarias. Los ojos descubren el infinito. El oído percibe los sonidos más tenues en medio de los más agudos ruidos. Comienzan las alucinaciones.

    No más inocentes

    Publicado por JR el 12/03/2004
    Archivado en Prosa | Sin comentarios »

    Nadie sufre hoy como sufren los familiares de las víctimas, los amigos de las víctimas, los vecinos y conocidos de todas esas personas inocentes que ayer murieron a manos de un grupo de desalmados sanguinarios. Ni el Rey, ni Aznar, ni Zapatero, ni Rajoy… ninguno de ellos me convencen con sus palabras de repulsa al terrorismo y de consolación a las familias. Lo único que consiguen es enfurecerme aún más con sus sentimentalismos y su demagogia. Palabrería barata que nada remedia (ni hace por remediar) contra el terrorismo.

    Ayer en el Pozo del Tío Raimundo la gente estaba desolada, indignada…, nadie entendía por qué en un barrio humilde, obrero, donde la lucha contra la pobreza, la droga y la violencia callejera son el pan nuestro de cada día; les tocaba cargar con una nueva desgracia. Testimonios de gente que había vivido la explosión en primera persona, que había tenido que sobreponerse rápidamente al terrible suceso, para ponerse a ayudar a todas las personas gravemente heridas, improvisados auxiliares de clínicas, convertidos en médicos por un día… Unos jóvenes del barrio, que no habían podido ir al instituto esa mañana, transitaban por la zona. Al vernos se acercaron a nosotros rápidamente y jugando a intrépidos Indiana Jones nos acompañaron al lugar desde donde mejor podíamos contemplar la dantesca escena de las vías de la estación. Se me ocurrió preguntarle a una de las chicas por su edad. Tenía 18 años. Me quedé pensativa. ¿Con qué ánimo acudiría esa joven el domingo a votar por primera vez? ¿Con qué ánimo acudiría ella, que había presenciado el atentado con más víctimas mortales en la historia de nuestro país?

    En Santa Eugenia más de lo mismo.

    Pero nada de lo que pueda decir sirve ya. Sobran las palabras y todas las posibles imágenes que se pudieron captar ayer están rayadas de tanto ponerlas por la televisión. Lo único que me atrevo a decir es, por favor, a quien corresponda, que no mueran más personas inocentes.


    [x] Cerrar
    E-mail