El otro día, intentando hacer un ejercicio un poco extraño, buceé por los sites de los principales partidos políticos españoles en busca del programa electoral y, cuál fue mi sorpresa, ninguno de ellos tenía ningún tipo de versión electrónica disponible. Investigando un poco, descubro que aún lo están confeccionando. Ahora ya lo entiendo todo. Se les llena la boca de mentiras atractivas, nos adoctrinan con sus mierdas pero esperan hasta el último día para ponerlo por escrito, no vaya a ser que nos lo leamos y veamos el triple de mentiras y de propuestas abominables y entonces jamás nos decantemos por votarles. Es lógico, para ellos somos borregos, animales con la cabeza cuadrada capaces de tragarnos toda su diatriba sin beber agua.
España está podrida, lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo. La clase política española navega en un océano de mierda tan grande que deberíamos darles una lección. De verdad que podría empezar a despotricar sobre todo esto de la manera más vulgar de la que soy capaz, pero me da una pereza terrible.
Me da una pereza terrible discutir aquí con argumentos sólidos el hecho de que Zapatero salga diciendo que nos va a dar 400 euros por la cara. Me da una pereza terrible discutir el contrato jurídico - xenófobo - radical - integrista - rancio - fascista que propone Rajoy para ese demonio llamado inmmigración, esos pobres moritos, sudacas y negritos que vienen a España a quitarnos el trabajo, a joder nuestro idílico, perfecto y público sistema sanitario y aceptar puestos de trabajo que los españoles, que somos muy finos, muy cultos, muy trabajadores y muy ilustrados no queremos. Me da un asco grandísimo ver cómo la derecha intenta llevarse el voto de los fascistas, al estilo Sarkozy. Me da un asco grandísimo ver cómo la izquierda ilegaliza partidos políticos, al estilo Franco, a un mes de las elecciones y a través del juez más político que conozco, abanderado judicial (manda huevos) del proceso de paz.
Me da una pereza terrible discutir sobre cómo Esperanza Aguirre boicotea contínuamente esa mentira que todos los políticos osan llamar Estado de Derecho, bien sea utilizando nuestra pasta para tomar el control de Telemadrid con fines panfletistas o lapidando a un médico mediante una práctica tan inquisitoria como dar pie a un anónimo sólo para imponer en un hospital un órgano de gobierno afin a sus ideas medievales, que ahora está muy de moda llamar neoliberales.
Me da una pereza terrible este país de mierda, esta España nuestra, llena de mentiras y cafres, que alimenta las ignominias más impensables mientras se jacta de crecer día a día, de ser integradora, democrática y plural.
Me dan asco los políticos. Me da asco Rajoy, me da asco Zapatero. Me dan asco los medios de comunicación, que utilizan todas sus armas y olvidan el ejercicio de la responsabilidad que conlleva su profesión y que tuvieron que estudiar en la Universidad, en una asignatura llamada Ética y Deontología de la Información, que además es obligatoria. Me da asco la iglesia, con sus propuestas antiabortistas, antidiálogo, antieutanasia, antitodo, en nombre de la moral y de la ética.
Este país está podrido y lo peor de todo es que he nacido aquí. Desde luego, sólo nos queda estar orgullosos de la tortilla de patatas que, eso sí que es verdad, está riquísima, sobre todo la de mi madre y la de la abuela de Mónica.
Que nos re-reconquisten, por favor. Al menos eso sería un acto de honestidad brutal, no un ejercicio de mentira animal. Al final, ni pereza ni nada, acabo despotricando, como siempre.
Compártelo!