Opinión personal: videncia
Publicado por JR el 15/10/2004 Tags: videnciaArchivado en Enigmas y misterios | Sin comentarios »
Uno de los campos sujetos a mayor número de opiniones, ataques, defensas y oratoria en general es el de la videncia. Lógicamente, no es de extrañar que un fenómeno tan paranormal como es predecir el futuro o adivinar el pasado sea víctima de un muro tan grueso de escepticismo.

Mi visión acerca del tema es taxtativa: creo fervientemente en ello, en el sentido de que estoy convencido de la existencia de personas que son capaces de aprovechar al máximo su capacidad. Una capacidad innata para ellas y desconocida para los demás. Es de ancestros pensar que con estas palabras estoy defendiendo a los estafadores que aparecen un día sí y otro también en nuestra altamente cualificada televisión. No hablo de Paco Porras, de Aramis Fuster, de Rapel, de Octavio Acebes ni de toda esa chusma. Hablo en serio.
Como he explicado antes, creo que un fenómeno como el de la videncia debe ser investigado desde el escepticismo (como cualquier fenómeno paranormal), con la peculiaridad de que es necesario añadirle un punto más si cabe de empirismo. En la videncia no cabe la fe, la intuición o la credulidad. Cabe la experiencia.
Mi experiencia me guía, por tanto, a realizar un diagnóstico favorable a este don que, como dije antes, es innato e involuntario. He tenido contactos con videntes y en algunos casos me han dejado impresionado. Huelga decir que no sabían nada de mí, de mi pasado, de mi presente y, por ende, de mi posible futuro, por lo que admito que haya personas con la capacidad de saber qué nos aguarda o qué nos aguardó en su momento. Esta creencia me llevaría a desarrollar más en profundidad mi visión metafísica de la existencia humana (destino, astros, etc.), pero eso será en otro momento :-)




En estos vehículos voladores, extraordinariamente descritos, las personas que se montaban en ellos podían volar hacia los cielos y dirigirse a las estrellas y a mundos lejanos, para luego retornar a la Tierra. Según estos textos, la propulsión se realizaba mediante mercurio, unido a técnicas vibratorias de determinados sonidos capaces de desencadenar poderosas energías y, tal y como se describe en el Vymaanica-Shaastra, los pilotos eran preparados para volar, para obtener imágenes en vuelo a los “carros voladores” enemigos, escuchar sus conversaciones y técnicas capaces de hacer perder el conocimiento a sus pilotos.