El pasado 10 de agosto, jueves, asistí con estupor y un poco de diversión, lo reconozco, al programa especial de mentalismo “Blake: el desafío”, que emitió el Canal Internacional de TVE y también fue emitido por La Primera en Prime Time. Evidentemente, el título ya nos indica que el responsable de conducir el programa es Anthony Blake, ese pseudomago/estafador/actor que tiene menos credibilidad que el Bandolero Jiménez.
Si con el gobierno del PP asistimos a la época dorada de la manipulación de la información en España, con el gobierno del PSOE nada ha mejorado en la televisión pública. La manipulación existe y a veces siento vergüenza de los informativos, aunque este no sea el tema fundamental del que quiero hablar. Quiero hablar de la calidad de la televisión pública en España, quiero hablar, más bien, de su falta de calidad. Y, aunque el programa de Blake se emitió también en La Primera, su aparición en el Canal Internacional os puede dar una idea de la mierda que tragamos a diario en, por otro lado, una mierda de Canal que deja a España a la cola del mundo en cuanto a comunicación se refiere. Pero vayamos al grano.
El hecho de que Blake cope el prime time en una cadena pública ya de por sí es un acto vergonzoso. Pero es que el programa que se marcó el amigo no tiene desperdicio, así que, cámara en ristre, capté algunos fotogramas del espacio de locura y estafa que nos ofreció. Si no lo vísteis, os hago un resumen: cabecera y sintonías de cuando reinaba Carolo, rótulos sensacionalistas, actores que se hacen pasar por gente de a pie y, como conductor del programa, un mentalista especializado en hacer el idiota, tomando a la audiencia por payasa e infantil.
Me parece sensacional que hagan programas de ese tipo, pero que no los emitan. Y, si los emiten, que lo dejen claro desde el principio. Un rótulo rezando algo así como “lo que van a ver a continuación no es real, no se lo crean, todos los ciudadanos anónimos están untados de pasta y Blake no es mentalista, es actor” hubiera evitado cualquier deseo de vomitar mi asco en este blog. Pero no, implícitamente nos la dieron con queso. Cómo me jode.
El caso es que el programa consistió en varias pruebas concebidas, cómo no, para un mentalista experto como Blake, experto en engaños, en números de loterías con enanos y en otras tantas patochadas que hemos visto a lo largo de su carrera como mentiroso. Porque si Blake va de frente y se considera ilusionista, rollito David Copperfield, pase, pero es que el tipo se empeña en meter el ingrediente paranormal, haciendo de sus programas shows infumables que insultan a la audiencia, a medio camino entre el ilusionismo (atmósfera) y el apaño (todo lo demás). Mal por Blake, pero mal por el jodido Partido Socialista Obrero Español, responsable último de la mierda de programación de la jodida televisión pública. Que quiebre ya y nos quitamos el marrón, deben pensar. Vuelvo a desviarme, puta política, putos políticos, unos y otros.
A lo que iba. Blake dedicó sus primeros esfuerzos a hacer el soplapollas por las calles de Madrid, lanzando alegatos y “examinando” con sus poderes de mentalista a ciertas personas que podrían tener el perfil necesario para participar en su desafío. Desafio, por otra parte, consistente en enfrentarse a su propia muerte. Flipo. Lo típico: manos sobre la cabeza, “¿por favor, puedes mirarme fíjamente?”, “lo siento, no eres la persona que busco” o “me gustaría que te unieras a mi desafío”. Lamentable:
Algunos de los paupérrimos actores dejaron su faz para la posteridad en mi cámara. En orden: trabajador de una supuesta mina, humana con poderes para parar y poner en marcha un reloj con el dedo, jardinero de un cementerio, anónima 1, anónima 2, humana que pensó en algo y Blake lo adivinó:
Una vez elegida a la trupe chingona, con momentos tan memorables como la representación de una mina (una mina con lucecitas, donde los trapos con los que los mineros trabajaban eran pañuelos negros modo Copperfield) con medewerkers aterrados por los poderes mentales de Blake, llegamos a la primera prueba de la que tengo testimonio gráfico.
La prueba de la biblioteca: memorizo un libro
Llegados a este punto, Blake opta por algo sencillo: se dirige a una biblioteca, donde le esperan dos de los actores contratados para la ocasión:
Dos tipos tan majos como tontos, que, después de ver cómo Blake memoriza el libro gracias a sus poderes fantásticos, eligen un párrafo al azar que después Blake se encargará de recitar. Las imágenes, por orden: memorizo, párrafo al azar, lo clavo (fijáos en que uno de los actores casi da al traste con la toma, despollándose sin pudor):
El párrafo, como podéis ver, habla del interés del rey por Santa Teresa, que luego le conduce a otro párrafo donde el interés divino por el programa le guía hasta San Lorenzo de El Escorial, donde corre raudo a rodar la siguiente parte del programa.
La prueba de la pandereta: Gandalf, menudo colitas
Nuevo escenario, el monasterio de San Lorenzo de El Escorial:

Ojo, nos encontramos en la parte más espectacular del especial: Blake reúne a su gente en una sala oscura y les obliga a cogerse de las manos mientras él, en su descanso divino, contacta con seres de otra dimensión al grito de “manifiéstate sin miedo, sólo quiero contactar contigo”:
La apoteosis llega cuando el espectro se manifiesta y la pandereta que Blake tiene delante comienza a moverse (guau!!!!!):
La pena es que no pude captar la instantánea, pero os prometo que, llegado el momento, la pandereta empezó a golpear a Blake violentamente mientras éste asumía su rol gimiendo “¿Por qué me golpeas? ¡No quiero hacerte daño!”. Espectacular, los pelos como escarpias.
Lo siguiente, como no podía ser de otra manera, las reacciones de la trupe, primero de sorpresa y/o miedo:
y posteriormente en modo Gran Hermano:
Así las cosas, una vez demostrado su poderío mental, nos adentramos en la parte final del programa.
Blake se juega el pellejo, con tan mala suerte que sobrevive
Esta es la parte más burda de todas, pero no menos divertida. Ocurre que Blake:
- insta a la trupe a situarse alrededor de una mesa y a poner las manos sobre la misma muy pero que muy concentrados
- coloca dos piedras planas (estilo la tabla de los mandamientos) sobre la mesa
- ante sus plegarias, la mesa empieza a moverse y, al final del proceso (espectacular, para variar), en la parte posterior de una de las piedras se puede leer: “destino, busca tu muerte”.
Con la excusa del mensaje súper súper intrigante, nos anuncia que sí, que se va a jugar el pellejo, que su vida está en peligro (y yo, dando botes en el sillón, casi se me cae la cámara). Falsa alarma. Conduce a su trupe y a todos los espectadores a un plató muy parecido al del Juego de la Oca:
Y ya no hice más fotos. Lo lamento, me cansé y decidí disfrutar del programa marihuana mediante, pero haceros una idea: un plató lleno de explosivos (incluso alguno estalló, para darle mayor realismo al tema), cables de alta tensión, maderas con pinchos que caen si el mentalista no elige la llave adecuada y demás basura.
Sinceramente, no espero, aunque deseo, que:
- TVE recapacite
- Blake recapacite
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