Antonio Burgos es de esos periodistas mamarrachos que confunden libertad de pensamiento con el desequilibrio mental severo. Claro, que dentro del momento políticosurrealista que vivimos en la actualidad, a uno casi le hace gracia. El asunto viene a colación del anuncio de la Junta de Andalucía de soterrar algunos tramos de carretera en Doñana para evitar el atropello de linces:
¿A cuánto nos sale cada lince? ¿Cuántas muertes de seres humanos se podían haber evitado entre Almonte y la playa, invirtiendo en el desdoble de la carretera lo que nos gastamos en cuatro linces? Los linces son cuatro gatos, pero muy subvencionados. Nos saldría más barato comprarle un apartamento en Matalascañas a cada lince y pagarles la comida en el Mesón Gallego que gastarnos este dineral en pasos de vertebrados y en vertebración de soterramientos.
Los linces deben de ser torpísimos, porque a pesar de tantas ayudas y tantas obras, casi tós palman, como el anuncio de yemas El Ecijano. Dicen que el lince está en trance de extinción. Bueno, ¿y qué, si los linces desaparecen? ¿No desaparecieron los dinosaurios, y no pasó nada? Hasta en el PSOE han desaparecido los dinosaurios, excepto Chaves, y no ha pasado nada. Si está de Dios que el lince desaparezca, por muchos millones que se gaste la Junta, no lo van a conseguir.
La columna completa, además, tiene una gran carga de demagogia liberal, muy de moda desde que la derecha no nos controla:
Por muchas criaturas que se maten, por muchos embotellamientos que haya, los humanos les importamos un bledo a los biólogos, a los ecologistas y a la Junta. Lo importante es el lince. Para los linces sí van a hacer el desdoblamiento, en forma de soterramientos de la carretera, de pasos elevados, rotondas y lo que haga falta. Que al lince no le falte de ná. Con la incógnita de cada vez que vemos el obrón costosísimo que han hecho para poner el letrero demagógico: «Paso de linces». ¿Y cómo sabe el jodido lince que tiene que pasar por aquí?
Vía Escolar.net.
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