Según Wikipedia, la astrología “es una de las más populares pseudociencias de la historia de la humanidad”.
Lo cierto es que, definiciones a un lado, la astrología siempre ha suscitado un punto de controversia en el hecho de ser considerada o no como ciencia. Actualmente, para la comunidad científica ortodoxa no es tal y el resto de científicos tampoco se ponen de acuerdo.
Mi opinión, sin embargo, es que lo que la astrología estudia -la influencia de los cuerpos celestes en la realidad y la existencia humana en la tierra- es perfectamente extrapolable a lo empírico. La influencia de la luna, de la posición de los planetas e incluso de la posición de la tierra alrededor del sol es innegable a efectos prácticos. El estudio de la posición de los planetas en el nacimiento de una persona determina de forma general, pero diferenciable, sus características más innatas.
La historia de la astrología tal y como la conocemos en la actualidad se remonta a Babilonia (hace 5.000 años). Realizaron estudios concretos y precisos sobre los movimientos de los siete cuerpos celestes conocidos hasta entonces (el sol, la luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) y sobre los eclipses. El zodíaco -franja que dejan los planetas, el sol y la luna - fue dividido en doce partes iguales de treinta grados cada una, que desde entonces conservaron los nombres de las mismas constelaciones que abarcaban.
El zodíaco es capaz de determinar la personalidad más intrínseca, la más predecible, la más innata, como decía. El ser generalista y predecible no le convierte, sin embargo, en sospechoso. Cada persona pertenece a un signo del zodíaco y todas las personas de un mismo signo comparten, sin duda, características profundas comunes. 12 son las personalidades que dan base a todas las personas. Personalidades, evidentemente, muy maleables que derivarán en características personales para cada uno. Lo creo evidente y sólo veo necesario acudir a los datos para comprobarlo.
Así las cosas, si se estudia a fondo, uno se da cuenta de que la mirada de un escorpio es radicalmente distinta a todas las demás, de que piscis es el signo del zodíaco más proclive a las adicciones, de que aries es cabezonería y de que un leo, por lo general, es más posible encontrarle entre gente que sonríe.
Sin embargo, nuevamente nos encontramos con la estafa hecha negocio. La astrología mueve una cantidad considerable de dinero a cuenta de engañar a los que buscan algo desesperadamente en el lugar equivocado. Y, lamentablemente, no será posible erradicar estos brotes de locura hasta que la astrología no sea reconocido como algo serio, para que así la sociedad lo considere también algo serio.
El signo de Piscis se corresponde con la duodécima casa del Zodiaco, que representa la meta última del individuo, la fusión del yo con el cosmos, con lo eterno, con la inmensidad. La personalidad de los nativos de Piscis es sin duda una de las más complejas y más difíciles de definir. Su naturaleza es extremadamente sensible, receptiva, emotiva, llegando en algunos casos a la hipersensibilidad y al recelo. Son muy influenciables, absorben todo tipo de impresiones con peligro de caer en la confusión y en la desorganización.
¿Por qué no reconocer lo que es evidente? ¿Por qué no dar a la astrología el reconocimiento de su utilidad, lo extraordinario de su existencia?
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